La higiene y la cocina son dos conceptos que nunca deben separarse, pues es muy importante tener las garantías de que todo lo que se come está en un estado óptimo. Mantener todos los utensilios limpios y los alimentos bien conservados son las dos claves para conseguirlo, pero hay una serie de errores (productos de malos hábitos y comportamientos en la cocina) que cometemos a diario que, según la OCUno nos permitirían pasar un control de seguridad alimentario.

La higiene y la cocina son dos conceptos que nunca deben separarse, pues es muy importante tener las garantías de que todo lo que se come está en un estado óptimo. Mantener todos los utensilios limpios y los alimentos bien conservados son las dos claves para conseguirlo, pero hay una serie de errores (productos de malos hábitos y comportamientos en la cocina) que cometemos a diario que, según la OCUno nos permitirían pasar un control de seguridad alimentario.

Cinco acciones que no debes hacer si quieres una cocina segura

Conservar los huevos a temperatura ambiente. Sí: es desconcertante ver cómo en el supermercado guardan los huevos a temperatura ambiente y saber que al llegar a casa hay que meterlos en la nevera, pero es la única forma de asegurar que, después del viaje, no se echan a perder. Si en las tiendas estuviesen en refrigeradores, el cambio de temperatura en la calle podría dañar la cáscara y dejar paso a microorganismos dañinos. Tampoco deben lavarse.  Descongelar fuera de la nevera. Aunque parece lógico pensar que a temperatura ambiente el proceso es más rápido y seguro, lo ideal es descongelar el producto en el frigorífico, para no perjudicar la conservación. Si se tiene prisa, se puede optar por el microondas o el agua (fría) para obtener más rápido resultados. El cubo de la basura, que no tenga pedal. El cubo tradicional con tapadera manual puede parecerles a muchos la manera más higiénica para depositar los deshechos, pero, según la OCU, el más adecuado es el que tiene pedal. «La basura es un caldo de cultivo idóneo para que proliferen los microorganismos», aseguran, y cuanto más lejos de las manos, mejor. El frío de la nevera mata a los microorganismos. Las bajas temperaturas sí impiden que se desarrollen los microorganismos presentes naturalmente en la comida, pero no acaba con ellos. «De ahí la importancia de consumir rápidamente la comida una vez se haya sacado del frigorífico», explican en la web de la OCU. Los alimentos que se cocinan no se lavan. Lavar toda la comida, no sólo las frutas y verduras, también la carne o el pescado antes de cocinarlos es una práctica higiénica muy importante que reduce la cantidad de microbios presente.Ir al suplemento de gastronomía

FUENTE: Heraldo.es